La fórmula de la construcción del carácter en el liderazgo

¿Te importa mejorar como líder en tu organización o en tu entorno? ¿Qué es lo más importante para construir nuestro liderazgo? Hay quien dice que la base del proceso es la educación. Y ciertamente una buena educación puede ayudar. ¡Pero cuántas personas con una educación por encima de la media son excepcionalmente mediocres como líderes!

 

John Maxwell describió el liderazgo como una escalera en su libro The 15 Invaluable Laws of Growth. Ese proceso fue descrito como cinco peldaños que toda persona debe escalar para convertirse en un buen líder.

 

Pero no voy a hablarte de esos cinco pasos. Déjame que vuelva a la pregunta del principio con un ligero cambio. La cualidad más importante en un líder. ¿Cuál es para ti? Hay quien contesta ‘capacidad para inspirar a otros’. Otros dicen ‘ser un gran comunicador‘. O ‘saber delegar‘. O ‘ser creativo, disruptivo‘. O ‘saber tomar decisiones difíciles cuando toca‘. O ‘hacerse responsable ante uno mismo y ante los demás‘.

 

Cuanto más le doy vueltas al tema, más concuerdo con lo que Maxwell concluyó; la honestidad. A lo mejor me llega aún más la palabra integridad. No se puede trabajar con gente en la que no se puede confiar. Con individuos que mientras sonríen te están ‘haciendo la cama’.

 

Liderar con integridad empieza por tirar de uno mismo. Pasa por tomar decisiones complicadas y cortar lazos con aquello que es tortuoso o corrupto. Y eso significa ganarse la animadversión de los individuos que conviven con la corrupción como su rutina. Inevitablemente liderar con integridad deja cicatrices de guerra. En palabras de dos hombres de gran talla y carácter:

 

“Un hombre sin enemigos es un hombre sin carácter.”

– Paul Newman

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“¿Tienes enemigos? Bien.

Eso significa que has tenido las agallas de defender algo,

alguna vez en tu vida.”

– Winston Churchill

 

En mi humilde experiencia, mis fracasos en mi liderazgo han resultado ser el fruto de mi propia falta de carácter. Es decir, haber sentido la necesidad de plantar cara antes a alguien con todas las consecuencias, y no haberlo hecho a tiempo. El buenismo sale caro. Así, en crudo. ¿Te sientes identificado?

 

Esas batallas ganadas, pero sobre todo las batallas perdidas, me han enseñado que el carácter como la base del liderazgo, pasa por tres fases ‘líquidas’, antes de convertirse en una base sólida y confiable. El carácter:

  1. Se construye
  2. Se quiebra
  3. Se repara 

 

Es más, si no invertimos tiempo en romper nuestro carácter luchando por lo que creemos, y después invertimos tiempo y esfuerzo en repararlo, nuestra capacidad de crecimiento se estanca. Y eso nos lleva a tener un liderazgo muy pobre o mediocre.

 

Es decir, que hace unos años mi estilo de conducta me llevaba a rehuir la confrontación para que todos a mi alrededor estuvieran a gusto (aunque me estuvieran perjudicando). Ahora, uno de mis éxitos personales es que no solamente no rehuyo el choque, sino que busco el conflicto con determinación. Sin conflicto, cuando nos enfrentamos a alguien con pocos escrúpulos, no hay ecuanimidad.

 

El 99% de los fracasos en el liderazgo

son en realidad deficiencias en el carácter

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Las deficiencias en el carácter afectan a la comunicación interna y externa del líder. Afectan a lo que te dices a ti mismo, y también a cómo transmites a otros y recibes la comunicación del exterior. La construcción del carácter como base de la construcción del liderazgo probablemente es la más dura. Y precisamente por eso es la base más sólida para un líder. Forjar el carácter enfrentándose al fracaso auto-infligido y al fracaso sobrevenido.

 

Con toda franqueza, sigo trabajando cada día en construir – reparar mi carácter y en escalar los cinco peldaños del liderazgo. Estoy siguiendo esta fórmula que al menos me mantiene enfocado:

 

cp = cc

cp = crecimiento personal 

cc = crecimiento del carácter

No hay crecimiento personal real sin crecimiento del carácter. Es decir, ante retos importantes, la ausencia de carácter puede frenar en seco nuestro crecimiento. Puede hacernos perder oportunidades, provocar que nos auto-saboteemos, empujarnos a la inacción o la acción equivocada. ¿Y cómo es el proceso de construcción del carácter de un líder? ¿Y si fuera algo así?:

cc = p+(t * e)*a

p = planificación

t = tiempo

e = esfuerzo

a = actitud

 

La planificación en la construcción del carácter

El crecimiento del carácter es igual a la capacidad que tengamos de planificar nuestra construcción de carácter. Que identifiquemos nuestros retos futuros y planifiquemos nuestra estrategias de reacción antes de que la situación se dé. No hay nada que nos dé más confianza ante un reto inesperado, que el hecho de que no sea inesperado.

 

El tiempo en la construcción del carácter

No se puede construir el carácter en dos días. Por muy espabilada que sea una persona. Hasta que no se experimenta el esfuerzo, o la fricción con retos de envergadura, no se puede avanzar. Y eso requiere tiempo.

Pero no como un concepto pasivo. No para dejar pasar el tiempo. Sino como una actividad. Utilizar tiempo de nuestra agenda diaria y semanal para trabajar en nuestro liderazgo. Para invertir en formarnos, en reflexionar, en relacionarnos con personas que aportan de forma positiva a nuestro carácter.

 

El esfuerzo en la construcción del carácter

Si nunca hacemos nada nuevo, no hay tensión. Sin tensión no hay crecimiento. Igual que un músculo tiene que trabajar hasta el punto de máximo cansancio para crecer, nuestro carácter a de verse tensionado. La búsqueda constante de la solución más fácil posiblemente sea uno de los enemigos más grande de la construcción del carácter de un líder. Evitar la comodidad no es agradable. El esfuerzo no parece agradable. Pero no hay forma de conseguir resultados que valgan la pena sin él.

 

La actitud en la construcción del carácter

“El carácter es el resultado de dos cosas: la actitud mental

y la forma en la que pasamos nuestro tiempo.”

– Elberd Hubbard

La estrategia y la planificación son necesarias, y el tiempo y esfuerzo para ponerlas a trabajar. Pero para construir un liderazgo sólido basado a su vez en un carácter sólido, la actitud es el ingrediente que hace cimentar la mezcla. Para construir confianza propia y ajena necesitamos cultivar (digo bien, hay que sembrar, regar, podar y recolectar) una actitud con al menos 6 facetas:

 

1- Una actitud positiva en la comunicación

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¡Cuántas veces lo hemos escuchado! Si nuestro lenguaje corporal o nuestro tono de voz muestran crispación, nerviosismo, o tensión excesiva con frecuencia, nuestro liderazgo no será positivo. O si el tono de nuestra comunicación suele ser de crítica, o de mandato.

Ser positivo no va solamente en las maneras, que son muy importantes, sino en el fondo. ¿Con qué frecuencia te comunicas con tu equipo para animarles, para felicitarles por un trabajo bien hecho, o por un pequeño éxito? ¿Qué estás haciendo para conseguir sorprender a tu equipo haciendo algo positivo? Si nos resulta imposible encontrar algo positivo, ¿es posible que sea porque seamos personas positivamente negativas?.

 

2- Una actitud de gratitud

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Un líder que no da las gracias o no reconoce el esfuerzo no puede tener nunca un equipo sólido. Esto aplica a la gente que se va de tu proyecto u organización. Todo tu equipo ve cómo tratas a quienes levantaron tu empresa y hoy se van. El líder ingrato no se gana ni la confianza ni el respeto de su gente. Por otro lado, un líder que se molesta en agradecer el trabajo duro de su equipo construye relaciones fuertes como el cemento armado basadas en una confianza a prueba de problemas y desafíos.

 

3- Una actitud de voluntad real de unir a tu equipo

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Hace poco hablaba con un grupo de empresarios acerca de un directivo (que no líder) cuya política de facto para liderar personas es el ‘divide y vencerás‘. Lógicamente, este directivo tiene ‘pocas relaciones fuertes como el cemento armado basadas en una confianza a prueba de problemas y desafíos’. Es más, su estilo disruptivo ha convertido una cultura sana y generosa, en una cultura política e insalubre de navajas en rincones oscuros en la que la confianza brilla por su ausencia.

Cuando descubres las debilidades y fallos en las personas de tu equipo, utiliza ese conocimiento para unir a tu equipo. Para ayudarles a mejorar. Un líder de verdad no tolera las conversaciones conspirativas, ni las rencillas de niñatos. Se empeña en construir un entorno de trabajo positivo en el que cada miembro del equipo se sienta valorado y apreciado.

 

4- Una actitud de fortalecer y hacer crecer a otros

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El líder con carácter no tiene miedo a compartir lo que sabe rápidamente. Aún más, dedica tiempo personal a ayudar a desarrollar a otras personas. Ayuda a construir el carácter, las habilidades y el liderazgo de los miembros de su equipo.

 

5- Una actitud de asumir responsabilidades aunque no sea fácil

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A las duras y a las maduras. Para lo bueno y lo malo. Una persona que se hace la víctima y carga las culpas en otro miembro del equipo por una situación desafortunada, un malentendido o un mal resultado tiene un liderazgo de 0 sobre 10. Liderar significa dar un paso al frente cuando el equipo no funciona, o el proyecto se atasca. Significa decir ‘no lo sé‘, y ‘asumo mi responsabilidad‘ sin excusas.

“El buen líder siempre se atribuye un poquito más

de lo que le corresponde de la culpa,

y un poquito menos de lo que le corresponde de los méritos.”

– Arnold H. Glasow

 

6- Una actitud de empatía

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No importa que el líder no esté de acuerdo con la otra persona. Siempre procura hacer sentir a la otra persona escuchada y comprendida. Una actitud de empatía implica escuchar de forma activa y respetando la dignidad de la otra persona. Sin importar lo difícil de la situación.

 

¿Los líderes nacen? Pues claro, nos ha fastidiado. O como diría Maxwell, ‘no tengo ningunas ganas de conocer a un líder ‘no-nacido’ ‘. A fin de cuentas, el liderazgo no deja de ser una habilidad. Y el carácter, el fundamento de un buen liderazgo. Si quieres tener una buena empresa, recuerda que tu organización crece hasta donde le permite tu liderazgo. Si tienes un liderazgo de 4 sobre 10, tu empresa nunca pasará de un 3.

 

¿Quieres ser un líder de éxito? Puedes conseguirlo. Recuerda:

cc = p+(t * e)*a

 

¿Cómo definirías tu liderazgo? Comparte tu experiencia personal, y comparte este artículo si te parece que te aportó aunque sea un poquito de valor.


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