No importa cuál es tu posición en tu empresa. Con relación a tus socios, o empleados, o colegas, o jefes si los tienes. Tu liderazgo define tu progresión y la limita o potencia.

Puedo compartir con un café ejemplos personales en los que mi falta de liderazgo, o mi liderazgo descompensado me ha limitado. También puedo compartir ejemplos personales en los que un mejor liderazgo (más equilibrado) me ha llevado a conseguir objetivos ambiciosos y un éxito sostenido.

¿Cómo es el liderazgo equilibrado? ¿Qué pinta tiene?

El desafío del liderazgo es ser fuerte, pero no grosero; ser amable, pero no débil: ser atrevido, pero no un abusón; ser reflexivo, pero no perezoso; ser humilde, pero no tímido; sentirse orgulloso, pero no arrogante; tener humor, sin ser un bufón.- Jim Rohn

Lo cierto es que hay un gran porcentaje de líderes que tienen un estilo de conducta relacional. O debería decir ‘tenemos’. Eso quiere decir que se nos hace especialmente complicado en una etapa temprana del liderazgo el ser fuertes en el ejercicio del liderazgo. Preferimos absorber las consecuencias negativas de una situación desagradable antes que poner en riesgo el bien mayor del grupo.

Cuántas veces has aceptado que un empleado o socio se salga con la suya por no armar un pifostio (situación extrema con amplias repercusiones negativas).

Seguramente conozcas a un líder que no es capaz de llamar a rendir cuentas a sus empleados cuando de forma continuada dejan de hacer cosas que están en su descripción de puesto de trabajo. O cuando hacen cosas que no deberían. ¿Y qué consecuencias tiene para ellos esa falta de fortaleza en su liderazgo? Les comen el pan. Se aprovechan de ellos. Pagan, pagamos, un alto precio. Hasta que aprendemos. Si es que aprendemos.

Es un viaje arduo, productivo e imprescindible. Las vistas van mejorando con el tiempo. Os lo aseguro. Pero requiere del ejercicio del sentido común:

1.- Definir lo que nos sirve y lo que no con pelos y señales.

2.- Comunicar sin pelos en la lengua esa definición a nuestro entorno en cuestión.

3.- Consensuar qué va a ocurrir cuando los demás se pasen de la raya según el punto número uno.

4.- Cada vez que alguien se pase de la raya, implementar la consecuencia o consecuencias que se han definido en el punto tres. Sin excepciones. Aunque lo hagas con el corazón encogido.

Tu patrón conductual es el peor enemigo de tu liderazgo.- Nathan Manzaneque

¿Sientes que quieres trabajar en la fortaleza de tu liderazgo, pero no quieres caer en un liderazgo arbitrario o basado en la autoridad? ¿Qué es lo que más trabajo te cuesta en este aspecto? Deja tu comentario y comparte este post.

Hablemos.

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Publicado por Nathan Manzaneque -

Connecting talent to opportunity | Inspiring change | Sharing | There's no better legacy than honesty

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